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Inhibidores de monoaminooxidasa B versus otros agentes dopaminérgicos en la enfermedad de Parkinson temprana

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Resumen

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Antecedentes

Aunque se ha postulado que los inhibidores de la monoaminoxidasa B (IMAO‐B) alteran la progresión de la enfermedad de Parkinson, en ensayos se han obtenido resultados contradictorios.

Objetivos

Evaluar la efectividad y la seguridad del uso a largo plazo de los IMAO‐B en comparación con otros agentes dopaminérgicos en la enfermedad de Parkinson temprana.

Métodos de búsqueda

Se hicieron búsquedas en varias bases de datos electrónicas, incluyendo: Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL) (The Cochrane Library número 1, 2009), MEDLINE (enero 1950 hasta febrero 2009) y EMBASE (enero 1980 hasta febrero 2009). También se realizaron búsquedas manuales en actas de congresos de neurología y trastornos de movimiento, se verificaron las listas de referencias de los estudios pertinentes y se estableció contacto con otros investigadores.

Criterios de selección

Se incluyeron todos los ensayos controlados aleatorizados que compararon un IMAO‐B con otros agentes dopaminérgicos (levodopa o agonistas dopaminérgicos) en pacientes con enfermedad de Parkinson temprana, donde el tratamiento y el seguimiento tuvieron una duración de al menos un año.

Obtención y análisis de los datos

Dos autores de la revisión seleccionaron independientemente los ensayos para su inclusión, evaluaron la calidad metodológica y extrajeron los datos. Los datos adicionales fueron proporcionados por los autores originales. En los casos apropiados, se utilizaron modelos de efectos aleatorios para analizar los resultados.

Resultados principales

Sólo dos ensayos elegibles fueron incluidos (593 pacientes), ambos de calidad razonable aunque uno fue no cegado. Ambos ensayos compararon la selegilina con un agonista dopaminérgico, aunque uno también comparó la selegilina con la levodopa. Los IMAO‐B no se asociaron con un aumento o disminución significativos en las muertes en comparación con la levodopa (odds ratio [OR] 0,96; intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,52 a 1,76) o los agonistas de la dopamina (OR 1,30; IC del 95%: 0,69 a 2,45). Fue más probable que los pacientes que recibieron MAO‐B requirieran tratamiento adicional durante el seguimiento que los pacientes que recibieron levodopa (OR 12,02; IC del 95%: 6,78 a 21,31) o agonista de la dopamina (OR 2,00; IC del 95%: 1,05 a 3,81). Hubo una reducción de las fluctuaciones motrices con los IMAO‐B en comparación con la levodopa (OR 0,55; IC del 95%: 0,32 a 0,94), pero no con los agonistas de la dopamina (OR 1,15; IC del 95%: 0,65 a 2,05). Los retiros debidos a eventos adversos fueron menos frecuentes con los inhibidores MAO‐B que con los agonistas dopaminérgicos (OR 0,11; IC del 95%: 0,01 a 0,99).

Conclusiones de los autores

Los IMAO‐B son una opción para el tratamiento inicial de la enfermedad de Parkinson, aunque tienen efectos sintomáticos más débiles que la levodopa y los agonistas dopaminérgicos. Pueden reducir la tasa de fluctuaciones motrices en comparación con el tratamiento de levodopa inicial y pueden tener menos efectos adversos significativos que los agonistas más antiguos, pero hay muy pocos datos como para proporcionar conclusiones fiables.

Resumen en términos sencillos

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Inhibidores de monoaminooxidasa B en comparación con otros tratamientos en el Parkinson temprano

Muchos de estos síntomas de la enfermedad de Parkinson se deben a la pérdida de ciertos grupos de neuronas en el cerebro, lo que resulta en la ausencia de una sustancia química llamada dopamina. Actualmente, se dispone de distintos tratamientos para los pacientes con Parkinson recién diagnosticado incluida la levodopa (Sinemet o Madopar) que se transforma en dopamina en el cerebro, los agonistas dopaminérgicos (p.ej., ropinirol y pramipexol) que imitan la acción de la dopamina y los inhibidores de monoaminooxidasa B (MAO‐B) (selegilina o rasagilina) que reducen el deterioro de la dopamina en el cerebro. Cada uno de estos tipos de fármacos tiene ventajas y desventajas teóricas. Por ejemplo, si bien es un tratamiento muy bueno, la levodopa puede causar movimientos involuntarios (discinesia), calambres dolorosos (distonía) y una respuesta acortada a cada dosis (fluctuaciones motrices) después de un tiempo, mientras que los inhibidores de MAO‐B y los agonistas dopaminérgicos pueden reducir el riesgo de estas complicaciones, pero no son tan buenos en cuanto a mejorar los síntomas del Parkinson. Por lo tanto, en la actualidad no está claro cuál de estos tres grupos de fármacos debe prescribirse cuando los pacientes con Parkinson en fase temprana necesitan tratamiento por primera vez. Se examinaron los ensayos que comparaban la administración de IMAO‐B con otros tipos de medicación en pacientes con Parkinson temprano para ver si había evidencia convincente de que los IMAO‐B eran el mejor tratamiento que se podía ofrecer. Sin embargo, lamentablemente sólo se identificaron dos ensayos (593 pacientes) por lo que la evidencia era limitada. Los resultados mostraron que los IMAO‐B no fueron tan efectivos en mejorar los síntomas de Parkinson como la levodopa o los agonistas dopaminérgicos, pero pueden reducir las fluctuaciones motrices en comparación con la levodopa, aunque no se compararon con los agonistas dopaminérgicos. Los IMAO‐B, sin embargo, tienen menos efectos secundarios graves que algunos agonistas dopaminérgicos.