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Fármacos antipsicóticos de segunda generación para el trastorno obsesivo compulsivo

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Resumen

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Antecedentes

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es un trastorno psiquiátrico que afecta al 2% a 3,5% de las personas durante la vida. En un 40% a un 60% de los pacientes con prescripción de tratamientos farmacéuticos de primera línea (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina [ISRS]) ocurre una respuesta inadecuada. Hasta la fecha no se conoce mucho acerca de la eficacia y los efectos adversos de los fármacos antipsicóticos de segunda generación para los pacientes con TOC.

Objetivos

Evaluar los efectos de los antipsicóticos de segunda generación (monoterapia o complemento) en comparación con placebo u otras formas de tratamiento farmacéutico para los pacientes con TOC.

Métodos de búsqueda

Se hicieron búsquedas en los Registros Especializados de Ensayos Controlados del Grupo Cochrane de Depresión, Ansiedad y Neurosis (Cochrane Depression, Anxiety and Neurosis Group) (CCDANCTR‐Studies y CCDANCTR‐References) hasta el 21 julio 2010. El equipo de autores realizó las búsquedas complementarias en ClinicalTrials.gov y estableció contacto con los autores y las compañías farmacéuticas importantes.

Criterios de selección

Se incluyeron ensayos controlados con asignación aleatoria (ECAs) doble ciego, que compararon los antipsicóticos de segunda generación por vía oral (monoterapia o complemento) en adultos, con otras formas de tratamiento farmacéutico o placebo en pacientes con TOC primario.

Obtención y análisis de los datos

Se extrajeron los datos de forma independiente. Para los datos dicotómicos se calcularon los odds ratio (OR) y sus intervalos de confianza (IC) del 95% sobre una base de intención de tratar, de acuerdo con un modelo de efectos aleatorios. Para los datos continuos, se calcularon las diferencias de medias (DM), nuevamente de acuerdo con un modelo de efectos aleatorios.

Resultados principales

Se incluyeron 11 ECAs con 396 participantes que recibieron tratamiento con tres antipsicóticos de segunda generación. Todos los ensayos investigaron los efectos del agregado de estos antipsicóticos de segunda generación a los antidepresivos (generalmente ISRS). La duración de todos los ensayos fue inferior a seis meses. Sólo el 13% de los participantes abandonó los ensayos de forma prematura. La mayoría de los ensayos fueron limitados en cuanto a los aspectos de la calidad.

Dos ensayos examinaron la olanzapina y no encontraron ninguna diferencia en la medida de resultado primaria (respuesta al tratamiento) ni en la mayoría de los demás medidas de resultado relacionadas con la eficacia aunque se asoció con más aumento de peso que la monoterapia con antidepresivos.

La quetiapina combinada con antidepresivos tampoco fue más efectiva que el placebo combinado con antidepresivos en cuanto a la medida de resultado primaria, aunque hubo una superioridad significativa en la puntuación media de la Yale‐Brown Obsessive Compulsive Scale (Escala Obsesiva Compulsiva de Yale‐Brown) (Y‐BOCS) al final del estudio (DM ‐2,28; IC del 95%: ‐4,05 a ‐0,52). También hubo algunos efectos beneficiosos de la quetiapina en cuanto a la ansiedad o los síntomas depresivos.

La risperidona fue más efectiva que el placebo en cuanto a la medida de resultado primaria (número de participantes sin una respuesta significativa) (OR 0,17; IC del 95%: 0,04 a 0,66) y en la reducción de la ansiedad y la depresión (DM ‐7,60; IC del 95%: ‐12,37 a ‐2,83).

Conclusiones de los autores

Los datos disponibles de los efectos de la olanzapina para el TOC son demasiado limitados para establecer cualquier conclusión. Hay algunas pruebas de que el agregado de quetiapina o risperidona a los antidepresivos aumenta la eficacia, aunque este hecho debe ser comparado con una tolerabilidad menor y datos limitados.

Resumen en términos sencillos

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Fármacos antipsicóticos de segunda generación para el trastorno obsesivo‐compulsivo

Esta revisión encontró algunos ensayos que comparaban los efectos del agregado de fármacos antipsicóticos de segunda generación o placebo a los antidepresivos para el trastorno obsesivo compulsivo. Hubo sólo 11 ensayos sobre tres fármacos antipsicóticos de segunda generación (olanzapina, quetiapina y risperidona). Aunque no puede decirse mucho acerca de la olanzapina, la quetiapina y la risperidona mostraron algún beneficio en cuanto a la eficacia, aunque también efectos adversos.